miércoles, 23 de octubre de 2013

Una elección política incorrecta derivada del crecimiento económico

Uno de los objetivos más trascendentales de la vida democrática de los países debería estar dado en las características de la transición del poder. En cada cambio de administración gubernamental, las condiciones socioeconómicas deberían transitar un proceso de mejora o, al menos, las políticas que se habían gestionaron precedentemente tendrían el foco en ese sentido. Al observar los avances institucionales que se produjeron en varios países emergentes, es inevitable caer en cuenta de una correlación positiva con las mejoras de las condiciones económicas de esos países. Por cierto, Brasil, con sus matices y problemas estructurales de antaño, ha tenido gran continuidad en la gestión institucional y, a su vez, una macroeconomía de performance notoriamente más estable que durante gran parte del siglo XX. Otro ejemplo, con diferencias, es Perú. En ese país, existe una importante sostenibilidad en las políticas económicas que han tenido resultado muy auspicios en materia de crecimiento, estabilidad e inflación. Sin embargo, ante países distintos, mayores o menor matices, pero matices al fin. Esto nos lleva a pensar pragmáticamente en lo fructífero de analizar y comparar ciertas políticas similares en distintas naciones, aunque debemos asumir que esto conforma uno de los elementos más importantes que disponemos para evaluar políticas.    

En la actualidad, podemos observar países con economías de tasas de crecimiento positivas aunque algo menores que en la primera década de 2000, pero con ciertos problemas estructurales aún sin resolver. Las estructuras productivas y, en consecuencia, las exportaciones, todavía guardan una fuerte concentración hacia sectores de bienes primarios; en algunos países el sector industrial todavía no muestra un fuerte despegue luego varios años de expansión del producto. A su vez, existen niveles de regulación vinculados principalmente con un capitalismo de prebenda y otros aspectos que en ciertas ocasiones nos recuerdan los fracasos del pasado. En este contexto, si nos detenemos a recordar los discursos de los administradores de gobierno, notaremos que este hecho ha sido utilizado de manera constante, como una especie de credencial proselitista. Una buena estrategia, por cierto, pero de corto plazo al observar que, en muchas oportunidades, los resultados de las elecciones nacionales fueron a favor de los hacedores contemporáneos. Contrariamente, si indagamos la historia económica, las dinámicas exitosas tienen un denominador común: la sustentabilidad de las políticas socio-económicas en un marco institucional consistente con independencia de las ideologías y los grupos de poder responsables en cada momento de la historia.

Así pues, se torna necesario notar sucintamente (ya que el análisis excede la naturaleza de la presente nota) algunos aspectos relacionados. La hipótesis de la denominada estrategia populista de los hacedores de política fue muy conocida durante gran parte del siglo XX en los países de Latinoamérica, como así también sus resultados. Paradójicamente, existe un gran consenso acerca de su permanencia en la actualidad.  Si bien esta hipótesis es correcta; no tendría, no obstante, una argumentación sistémica de ciertos fenómenos que se interrelacionan dentro de esta misma temática y que parecen tener gran recurrencia. Asimismo, si solo postulamos que la estrategia de los hacedores de política es insustentable, caemos en un error grave de identificación del problema el cual no solo se circunscribe a la coyuntura sino que tiene efectos dinámicos sobre la estructura social y de producción de una nación.

Desde ese respecto, a las decisiones de política es esencial adicionar el consenso agregado del electorado que, con anterioridad, dispensó la responsabilidad en la administración política. Este aspecto es transcendental si queremos entender la inconsistencia dinámica que se evidencia en  los responsables de conducir a los países hacia una senda de mayor bienestar. Entonces, postulamos a las instituciones en su carácter de autónomas y de acción lógica como los elementos vitales hacia la consecución de esos objetivos.
Los arreglos institucionales han tenido relevancia en la mayoría de los procesos económicos exitosos en el largo plazo. Los países con sistemas democráticos más avanzados han convivido en  escenarios macroeconómicos de crecimiento estable con escasa frecuencia de hechos de volatilidad real y financiera. Estos arreglos institucionales están formados no solo por los distintos organismos del sistema de poder democrático, las entidades regulatorias independientes, el marco legal y el enforcement; sino también, y con una importancia creciente, con la institucionalidad enmarcada en aquella continuidad de políticas socio-económicas en aras de la estabilidad económica y el camino hacia entornos sociales más equitativos. De hecho, las condiciones del desarrollo están sustentadas, en su estadío más primitivo, en esos pilares. En consecuencia, es aquí donde tenemos una sutil evidencia sobre la  institucionalidad que nos invita a detenernos y pensar. Se plantea, pues, la necesidad de notar que el set de instituciones y su  (correcto) funcionamiento interrelacionado de los que dispone un país, posee una relevancia trascendental al crecimiento económico: es un factor de perpetuidad necesaria hacia el camino del éxito de las sociedades.     

En suma, podemos afirmar que el fracaso de las naciones no tiene características monocausales, su génesis es más compleja y requiere ciertos lineamientos que se deberían extrapolar de la visión única del crecimiento económico como signo del éxito último. Las puertas del desarrollo estarían en la salida de la inconsistencia dinámica de conformarnos solo con el crecimiento.   

sábado, 19 de octubre de 2013

PBI per cápita y expectativa de vida: el "gran salto" del siglo XX

Luego de una semana nuevamente complicada para aportar algo al blog, dejo otro post de viernes retrasado. 

El miércoles de esta semana tuve la oportunidad de escuchar una charla de Federico Sturzenegger, economista, candidato a senador de PRO y presidente del Banco Ciudad. Si bien la charla debía ser sobre la coyuntura que enfrentará la economía argentina en 2014, el tema del congreso estaba vinculado a la innovación en el mercado de créditos, con lo cual Sturzenegger avisó que iba a improvisar un poco y su conferencia giró principalmente en torno al tema de la innovación en general.

La mayor parte de la charla la ocupó contando la historia de dos innovaciones que están en su último libro (el cual, pese a que no le tenía nada de fe antes de empezar a leerlo, resultó ser muy interesante). Uno es el caso de la siembra directa, que comenzó a utilizarse a partir de la iniciativa de Víctor Trucco, un bioquímico y productor agropecuario argentino que hoy reside en la ciudad de San Jorge, Santa Fe. El otro es el caso de Microsoft vs. Netscape: si bien esta última empresa terminó quebrando, su modelo de internet abierta se impuso y Microsoft terminó perdiendo un juicio por monopolio debido a que bloqueó el navegador de Netscape en sus sistemas operativos.

En un momento de la charla, exhibió un gráfico animado que muestra la evolución del producto per cápita y la esperanza de vida en varios países del mundo entre 1800 y 2012, con el objeto de mostrar el efecto que las innovaciones de las últimas décadas han tenido sobre el crecimiento económico y la calidad de vida. El gráfico fue obtenido de la página web http://www.gapminder.org

Haciendo click aquí pueden acceder al gráfico mencionado. Es importante destacar algunas cuestiones que se observan en el gráfico:

1) Cada círculo es un país, su color indica el continente al que pertenece y el movimiento de los círculos indica cómo evolucionó la relación entre la esperanza de vida de los habitantes y el PBI per cápita a lo largo del tiempo.
2) Como podrán observar, el eje vertical corresponde a la expectativa de vida y el eje horizontal al PBI per cápita.
3) Nótese que la mayor parte del movimiento hacia el cuadrante derecho del gráfico (es decir, hacia los mayores niveles de producto per cápita y expectativa de vida) se dieron básicamente en los últimos 50 años.
4) Pese a lo anterior, puede observarse que hace alrededor de un siglo algunos países europeos, norteamericanos y de Oceanía se empiezan a despegar del resto.
5) China prácticamente no se mueve hasta 1930/1940. En los años '40 hay un movimiento extraño de aumento de la expectativa de vida con caída del producto per cápita. Luego de algunas subidas y caída bruscas en la expectativa de vida en las décadas siguientes (Sturzenegger las vinculó a las matanzas por la reforma agraria de Mao Tse Tung, algo que admito que no he tenido tiempo de chequear, pero parece razonable), a comienzos de los '80 empieza un movimiento ascendente sostenido en la expectativa de vida y el producto per cápita, en coincidencia con el proceso gradual de reformas pro-mercado y la apertura al mundo.
6) Nótese también como la parte inferior del gráfico termina siendo ocupada casi exclusivamente por los países africanos, los cuales exhiben al día de hoy los menores progresos en términos de calidad de vida de su población.

Ahora agrego un aporte propio al interesante video que mostró Sturzenegger en la charla. ¿Qué pasó con Argentina a todo esto? Bueno, haciendo click aquí pueden ver el mismo gráfico animado, pero solo con Argentina, Estados Unidos, Australia y Canadá.

1) El gráfico arranca con Canadá y Estados Unidos en mejores condiciones de expectativa de vida en el 1800. Argentina y Australia son similares en este punto, pero Argentina se ubica en un punto intermedio entre Australia y los países norteamericanos en términos de PBI per cápita.
2) En la década de 1820, Australia empieza a alcanzar a Argentina en PBI per cápita y la supera en la década siguiente.
3) En la década de 1870, Australia comienza a mejorar su expectativa de vida, mientras que Argentina sigue estancada en este aspecto hasta el año 1900.
4) A partir de la década del 1900 y hasta aproximadamente la década de 1930, Argentina comienza un proceso de "catch up" y parece querer alcanzar a los otros tres países. La mejora en términos de esperanza de vida y PBI per cápita es notable en esta época.
5) Entre las décadas de 1940 y 1970, este proceso parece frenarse, pero Argentina logra sostener la diferencia que mantiene con Australia, Canadá y Estados Unidos. En su defecto, la distancia se acrecenta solo levemente.
6) En las décadas de 1980 y 1990, los tres países continúan moviéndose hacia el cuadrante superior derecho, pero Argentina se estanca en términos de PBI per cápita. Recién en la última década (los años 2000) parece haber una tendencia incipiente a reducir la distancia con los tres países mencionados.

Lo bueno de la página de Gapminder es que el gráfico puede parametrizarse con muchas otras variables y permite ver la evolución a lo largo del tiempo de Argentina u otros países en distintos aspectos. Por ejemplo, pueden verse las emisiones de dióxido de carbono, o la evolución del PBI per cápita de Argentina o China respecto a otros países. La herramienta es realmente muy útil, con lo cual los invito a jugar un poco con ella. Y si descubren algo interesante, no dejen de avisar en los comentarios.

¡Saludos y buen fin de semana!


sábado, 12 de octubre de 2013

Premio Nobel de Economía 2013: ¿quién resultará premiado este año?

Ante la falta de tiempo para escribir un nuevo post de viernes en el día de ayer, hoy va un nuevo post relajado para un sábado. Esta semana comenzaron los anuncios de los premios Nobel del año 2013. Luego de mi "alegría" porque este año se hayan reconocido importantes logros, como la hipótesis del bosón de Higgs en Física (hoy aparentemente confirmada con la utilización de un acelerador de partículas conocido popularmente como "la Máquina de Dios") y el premio Nobel de la Paz vinculado al desarme de armas químicas, en algo más de 24 horas llega el premio que más me interesa. El lunes, aproximadamente a las 8 a.m. de Argentina, es el turno del premio Nobel de Economía, la "ciencia maldita" (tal como la denomina Lucas Llach en su blog). 

Repasemos algunas estadísticas interesantes. Desde 1969 hasta hoy, se ha otorgado el premio en 44 oportunidades a 71 científicos (tengan en cuenta que cada año el premio puede ser compartido por hasta 3 personas). Algunas curiosidades:

1) Solamente una mujer lo ganó: fue Elinor Ostrom, recién en el año 2009 (¡40 años después de que comenzó a otorgarse!). Claramente se trata de un premio "machista", sobre todo teniendo en cuenta que, si bien durante muchos años los economistas hombres fueron mayoría, no han faltado aportes importantes de mujeres (en una lista muy personal, ¿Joan Robinson, Anna Schwartz, Anne Krueger, Carmen Reinhart, Graciela Kaminsky?).

2) La persona de mayor edad que ganó el premio Nobel fue justamente en Economía. Se trata de Leonid Hurwicz, que tenía 90 años cuando le fue otorgado en 2007.

3) El premio Nobel de Economía tiene el mayor promedio de edad al momento del otorgamiento: 67 años, cuando el promedio de todos los premios Nobel es de 59 años. Según Peter Englund, Secretario del Comité que otorga el premio en Economía, una posible explicación de este hecho es que la Economía es una ciencia (tradicionalmente) no experimental, con lo cual tal vez se necesita un período más largo para ver si un aporte científico pasa la "prueba del tiempo".

4) Aunque aquí no cuento con datos exactos, una amplia mayoría de los premios en Economía han sido otorgados a científicos con ciudadanía norteamericana, o bien a científicos que trabajaban en universidades norteamericanas. 

Otro dato interesante surge de ver las estadísticas sobre a qué disciplina corresponden los premios otorgados (cabe aclarar que la clasificación es de elaboración propia y que algunos premios son difíciles de asignar a una disciplina única):

Econometría 10
Microeconomía 21
Crecimiento económico 2
Contabilidad nacional 2
Desarrollo económico 9
Macroeconomía 10
Economía internacional 4
Economía financiera 5
Teoría de los Juegos 8

La disciplina que más premios se ha llevado es la microeconomía, categoría en la que agrupé varios premios destinados a la teoría del equilibrio general y parcial, aportes de economía del comportamiento, economía del sector público, etc. Si también sumáramos a los rubros de economía financiera y teoría de los juegos, los cuales también tienen un trasfondo microeconómico, las disciplinas microeconómicas se alzarían con 34 premios, casi la mitad de total. La gran ganadora a lo largo de la historia ha sido claramente la Microeconomía.

En segundo lugar, se encuentran empatados los premios a Macroeconomía en general y Econometría. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que, sumando Economía Internacional y Crecimiento Económico al rubro de Macroeconomía (que deberían considerarse una "sub-disciplina" de la Macroeconomía), tendría en total 16 premios. Asimismo, algunos premios a aportes a la Econometría tienen una aplicación específica a la Macroeconomía (como el premio de 2011 a Sargent y Sims).

Luego quedarían entonces Econometría con 10 premios y Desarrollo Económico con 9 premios. En última instancia está el campo de Contabilidad nacional, difícil de clasificar en otro rubro (de incluirlo en alguno, probablemente entraría en Macroeconomía).

¿Qué podemos decir del premio de este año? Adivinar es muy difícil, pero hay quienes arriesgan algunas predicciones. Por ejemplo, Thompson-Reuters da una lista de candidatos para tres campos de la economía:

- Econometría de Series de Tiempo: Sir David F. Hendry, M. Hashem Pesaran y Peter C.B. Phillips.
- Teorías Económicas de la Regulación: Sam Peltzman y Richard A. Posner.
- Microeconomía empírica: Joshua D. Angrist, David E. Card y Alan B. Krueger.

Otra predicción la ha realizado Hubert Fromlet, profesor visitante de la Universidad de Linnaeus en Suecia, quien predijo el premio a Dale Mortensen en 2010:

* Robert Barro: Harvard University 
* Paul Romer: New York University 
* Avinash Dixit: Emeritus, Princeton University 
* Gene Grossman/Elhanan Helpman: Princeton University/Harvard University 
* Angus Deaton: Princeton University. 
* Lars Peter Hansen: University of Chicago 
* Bengt Holmstrom: Massachusetts Institute of Technology 
* Jean Tirole: Toulouse 1 University Capitole 
* Douglas Diamond: University of Chicago 
* Jerry Hausman: Massachusetts Institute of Technology 

Por último, The Wall Street Journal publicó otra lista de candidatos, que incluye a varios de las listas anteriores y a Philip Dybvig (quien lo recibiría junto con Douglas Diamond, por sus aportes a las teorías de las crisis y regulación financieras y bancarias), Oliver Hart, Gary Gorton, Paul Milgrom (los tres por aportes vinculados a microeconomía y organización industrial), David Kreps (teoría de los juegos), Robert Shiller, Richard Thaler (ambos por economía del comportamiento), Philippe Aghion, Peter Howitt (crecimiento económico), y Angus Deaton (desarrollo económico).

Por mi lado, vengo prediciendo (y equivocándome) hace años que el ganador debería ser Robert Barro, quien para mi es una de las mentes más prolíficas que le queda a la disciplina macroeconómica.  Dejando de lado esta opción, creo que serían justos merecedores Robert Shiller y Richard Thaler, o bien Douglas Diamond y Philip Dybvig, ya sea por aportes a la economía del comportamiento o a las teorías sobre crisis financieras. Estas elecciones serían además políticamente correctas, teniendo en cuenta que estos temas son discutidos ampliamente en la actualidad como consecuencia de la reciente crisis financiera. En última instancia, creo que también sería razonable que el premio volviera a la Econometría, teniendo en cuenta los innumerables aportes de esta rama en las últimas décadas. En este caso, cualquiera de los candidatos del rubro mencionados anteriormente podría ser ganador. Me resulta extraño que no se nombre en este rubro a Soren Johansen, cuyo test de cointegración es ampliamente utilizado en trabajos econométricos de series de tiempo. También me gustaría ver ganador en este rubro a M. Hashem Pesaran... pero en este caso por el mero hecho de que estoy basando mi tesis de posgrado en un paper escrito por él (junto con otros dos autores).

En fin, algunos de los nombres del párrafo previo son mis predicciones. El lunes se develará el misterio y podremos opinar sobre el o los ganadores. Quien quiera dejar sus propias predicciones u opiniones en los comentarios, es bienvenido.

¡Saludos y buen fin de semana!

viernes, 4 de octubre de 2013

Post de viernes: un test para saber si somos keynesianos o monetaristas.

Hoy decidí subir un post relajado digno de día viernes. La semana pasada estaba hojeando una enciclopedia de economía que tengo y, ya llegando al final del primer tomo, me encontré con una excentricidad digna de nosotros los "nerds económicos": una suerte de test de autoyuda para economistas.

Antes de pegarles la imagen del test, dejo una introducción concisa, incompleta y seguramente muy mejorable de qué son la escuela monetarista y la escuela keynesiana, por si algún "no economista" tiene la pésima idea de gastar su valioso tiempo leyendo esto. Se recomienda googlear si quieren contar con más información acerca de estas escuelas de pensamiento económico:

Escuela keynesiana: "El keynesianismo o economía keynesiana es una teoría económica propuesta por John Maynard Keynes, plasmada en su obra Teoría general del empleo, el interés y el dinero, publicada en1936 como respuesta a la Gran Depresión de 1929. Está basada en el estímulo de la economía en épocas de crisis.
La economía keynesiana se centró en el análisis de las causas y consecuencias de las variaciones de la demanda agregada y sus relaciones con el nivel de empleo y de ingresos.El interés final de Keynes fue poder dotar a unas instituciones nacionales o internacionales de poder para controlar la economía en las épocas de recesión o crisis. Este control se ejercía mediante el gasto presupuestario del Estado, política que se llamó política fiscal. La justificación económica para actuar de esta manera, parte sobre todo, del efecto multiplicador que se produce ante un incremento en la demanda agregada."

Escuela monetarista: "...Aún cuando no constituye una escuela del pensamiento económico como tal sino más bien una tendencia, ha ejercido una gran influencia sobre numerosos economistas y, de hecho, hay una escuela de pensamiento económico — laEscuela de Economía de Chicago — que generalmente es percibida como "monetarista", al punto que, en el presente, cuando se usa el término “monetaristas” - especialmente por los no especialistas- generalmente se entiende esos monetaristas influidos por M Friedman (o Escuela de Chicago).
...Los monetaristas comparten la concepción de la Economía clásica y neoclásica del equilibrio económico; específicamente, la propuesta que si la oferta monetaria equipara la demanda por liquidez, los precios serán estables. Igualmente comparten la percepción de un mercado libre pero con el proviso que el gobierno (o autoridades monetarias) tienen la obligación de mantener la estabilidad económica (no obstante, ver "Aporte de Lerner" etc, más abajo ). A diferencia del resto de los neoclásicos (y marginalistas) no utilizan el individualismo metodologico: el interés monetarista se centra en agregados (monetario, demanda, etc)."

Fuente: Wikipedia.



Como verán, se supone que es un test que nos permite saber si somos keynesianos (postura A) o monetaristas (postura B). La verdad es que el asunto parece bastante trivial, porque los economistas solemos tener bien en claro si somos keynesianos, monetaristas o si estamos en algún punto en el medio. También es cierto que probablemente los economistas marxistas, o de alguna otra escuela, se sientan discriminados. Solo puedo pedir disculpas por excluirlos y prometer que trataremos de compensarlos en algún post futuro.

Más allá de estas críticas, el test no deja de ser una curiosidad divertida. Además, para quienes creemos que conocemos nuestras preferencias ideológicas, podría llevarnos a un resultado que nos sorprenda. En mi caso, el resultado fue 12 a 9 a favor del keynesianismo (nota para el lector: ya sé que mis respuestas no suman 18, pero como en el fondo soy un pragmático, me tomé la licencia de permitirme elegir las dos opciones en algunas preguntas en las cuales creo que la respuesta es "depende de las circunstancias". Quien quiera hacer el test, tiene la autorización del autor del post para hacer lo mismo.). Hablando de sorpresas, me asombró un poco el alto puntaje monetarista que obtuve. Me imagino que tiene que ver con el hecho de que la escuela keynesiana tiene en realidad varias ramificaciones y yo me considero un keynesiano neoclásico, seguramente la rama del keynesianismo menos alejada del monetarismo. 

En fin... espero que les resulte un ejercicio tan curioso como me resultó a mi. Si alguien hace el test, le sugiero que deje el resultado en los comentarios del post. No se lo tomen muy en serio tampoco... es solo un post de viernes por la tarde.

¡Saludos y buen fin de semana!






sábado, 21 de septiembre de 2013

El otro cepo cambiario: Roosevelt y la prohibición del oro

Les dejo la última nota de nuestra franquicia en Rankia, sobre la versión norteamericana del cepo cambiario implementada por Franklin D. Roosevelt en 1933-1934:


Espero que les guste. Para aquellos que sean estudiantes, feliz día del estudiante. Para aquellos que sean economistas, feliz día del economista. Y para todos, feliz día de la primavera.

domingo, 1 de septiembre de 2013

¿Argentina es más sólida que Canadá y Australia?

Hace un par de semanas, Cristina Fernández de Kirchner (CFK) logró otra vez sorprendernos con sus declaraciones: comparó a Argentina con Australia y Canadá, evaluando favorablemente la solvencia de la economía argentina en relación a las otras dos. Para justificar esto, encargó la elaboración de un informe, el cual puede consultarse en el siguiente link:


El informe se titula "Derribando mitos... Los desafíos de profundizar la industrialización" y fue elaborado por el Ministerio de Industria. El informe resulta un poco largo para comentarlo completo en este espacio, pero me voy a concentrar en dos errores que cometió CFK vinculados a la situación fiscal y las reservas internacionales.

En primer lugar, CFK realizó la siguiente declaración respecto a la situación fiscal argentina actual:

“Yo quiero comparar Australia con Canadá, por ejemplo el resultado fiscal primario sobre PBI -arrancó la Presidenta-, en Argentina el promedio del año 2003 al 2012 ha sido 2,3%. En Australia fue 0,7% negativo y en Canadá 0,6% negativo”

En el link mencionado al principio de la nota, además podemos encontrar la siguiente hoja de la presentación del informe en cuestión:


Tomando estos datos, puede observarse que la frase de CFK es cierta en principio: si bien me quedan algunas inquietudes metodológicas (por ejemplo, ¿el resultado fiscal primario argentino computa las transferencias del Banco Central al Tesoro?), el resultado fiscal primario argentino es mejor al de Australia y Canadá. Sin embargo, CFK hizo mención al resultado primario y al bajo endeudamiento público externo, pero en lo referente al resultado financiero la cuestión está actualmente más pareja: mientras Argentina registró un déficit financiero de 2,6% del PBI en 2012, Australia tuvo un déficit de 2,7% y Canadá de 3,2%.

Ahora bien, Australia y Canadá obtuvieron este resultado financiero teniendo un amplio acceso al mercado de capitales para financiarse, mientras que Argentina obtuvo un déficit similar en 2012, pero sin acceso al financiamiento internacional. La incapacidad de financiar el déficit hace que la situación fiscal argentina sea de hecho más delicada, ya que debe financiarse consumiendo el superávit comercial o algunos stocks (por ejemplo, financiándose con endeudamiento colocado a organismos públicos superavitarios, como la Administración Nacional de Seguridad Social y el Banco Central). 

Pongamos la cuestión en términos más simples. Supongamos que tenemos dos personas que, durante un mes en particular, gastan un monto mayor a los ingresos que poseen. Una de ellas tiene un buen historial crediticio y además se lleva bien con el oficial de cuentas del banco, con lo cual accede a un crédito y puede financiar su déficit a una tasa de interés razonable. La otra persona no solo tiene un largo historial de atrasos y refinanciaciones, sino que además está peleada con el oficial de cuentas del banco, con lo cual no tiene acceso al crédito. Esta segunda persona se podrá financiar por un tiempo con sus ahorros, pero tarde o temprano esos ahorros se van a acabar y la va a pasar muy mal. Ahora bien, pese a que ambas personas tienen el mismo déficit en un mes en particular, ¿podemos pensar que su situación es la misma? Claramente, quien tiene acceso al crédito, tiene una mejor situación financiera que quien no lo tiene, siempre y cuando siga haciendo un buen uso de su acceso al crédito.

Para terminar este primer punto, esta reflexión respecto al acceso al crédito me da pie para un breve comentario respecto al endeudamiento externo. Argentina efectivamente posee un menor endeudamiento público que Australia y Canadá. Sin embargo, seguramente los australianos y los canadienses viven en un país con un nivel de infraestructura y/o transporte público que la mayor parte de los países del mundo envidian. Mientras tanto, en Argentina las personas deben viajar diariamente en trenes antiquísimos, el transporte de mercaderías se hace casi en su totalidad en camiones que transitan por rutas que, no solo son escasas, sino que algunas veces se encuentran en un estado calamitoso, etc. ¿No habría sido mucho más inteligente hacer todo lo posible para aprovechar estos últimos años de tasas de interés internacionales bajas, endeudarse y utilizar estos recursos para proyectos de infraestructura que le permitan a Argentina desarrollarse y mejorar la calidad de vida de su población? Visto desde esta perspectiva, el endeudamiento público no parece algo tan malo, siempre y cuando sea sostenible.

Por último, CFK también realizó una comparación exótica acerca del nivel de reservas internacionales que tiene cada país:

"Estos 37.000 millones de dólares en relación con el PBI representan un 7,8%. Los 50.000 millones de Australia representan un 3,3%. Australia tiene menos de la mitad de las reservas que tenemos nosotros con un PBI mucho más alto y nadie pone en discusión su solvencia fiscal"

Y luego agregó respecto a Canadá:

"En Canadá, los 66.000 millones representan un 3,3% de su PBI. ¿Alguien pone en duda la solvencia o la capacidad de pago de Canadá? Sin embargo, todos los días titulares de calificadoras y gurúes de la economía ponen en duda las reservas de la República Argentina"

Para quien no ha estudiado algo de economía, la comparación podría resultar convincente, al menos en principio. Pero la cuestión radica en que Australia y Canadá no tienen tantas reservas internacionales como Argentina, simplemente porque no las necesitan: los agentes económicos (consumidores, ahorristas, empresarios) de dichos países confían en que sus respectivos bancos centrales harán bien su trabajo, porque tienen buenos antecedentes y siguen políticas previsibles desde hace décadas. En cambio, el Banco Central argentino tiene un largo historial de crisis financieras, devaluaciones bruscas, períodos de inflación elevada e inclusive crisis hiperinflacionarias en su haber, lo cual lo vuelve menos confiable. 

Si observamos una serie histórica del nivel de reservas en relación al PBI de cada país, queda en claro lo engañoso que es el argumento de CFK:

Figura 1. Reservas internacionales en % del PBI
Fuente: elaboración propia en base a datos del FMI y Banco Mundial.

En los años '80, un nivel de reservas sobre PBI similar al de Australia y Canadá no evitó que Argentina sufriera lo que se denominó una "década pérdida" en lo referente a crecimiento económico, ni que terminara la misma con la crisis hiperinflacionaria de 1989. Asimismo, durante la década del '90 tuvimos un mayor nivel de reservas en relación al PBI que Australia y Canadá. Sin embargo, un nivel de reservas del 8,8% en el año 2000, no impidió que Argentina enfrentara una fuerte corrida bancaria y fuga de capitales durante 2001, que terminó en la peor crisis económica de nuestra historia. Si bien los desequilibrios macroeconómicos aún no son tan graves como en los '80 y la situación externa y de competitividad tampoco es tan mala como en 2001, está claro que un nivel de reservas sobre PBI de 8,4% en 2012 no garantiza que la situación macroeconómica argentina sea solvente. Esto queda aún más claro si miramos la película completa, en vez de una sola escena: esta relación ha caído más de 9 puntos porcentuales desde 2007 y en los últimos años esto no se debe al crecimiento del PBI, sino que además hemos perdido reservas en términos nominales.

No solo la historia es relevante, sino que además la política económica de los últimos años nos ha brindado una batería de incentivos para desconfiar en la labor del Banco Central: la tasa de inflación ha permanecido en valores de dos dígitos desde 2007, el tipo de cambio real se ha estado apreciando continuamente, las reservas han estado cayendo (tanto en términos nominales como en relación al PBI) y desde 2012 se ha recurrido a una ridícula prohibición de adquirir divisas libremente en el mercado oficial.

Las reflexiones de CFK sobre las reservas es un muy buen ejemplo de las falacias a las que suelen recurrir quienes hoy están a cargo del Poder Ejecutivo para justificar sus políticas económicas. Las diferencias entre los niveles de reservas internacionales de Argentina y Australia/Canadá no se deben a la solvencia de la economía argentina, tal como lo plantea CFK, sino a la credibilidad que poseen las autoridades encargadas de la política monetaria en dichos países. 

Para concluir, la credibilidad de Australia y Canadá, tanto en el mercado crediticio como en lo referente a la política monetaria, no se debe a un accidente o a la suerte, sino que se ha construido lentamente a través de los años. Tampoco creo que se construya siguiendo políticas sumamente ortodoxas. Como bien dice Alan Blinder, ex gobernador de la Fed:

"... la credibilidad significa que mis declaraciones sean creídas, aunque no exista ninguna norma que me obligue a cumplirlas y pueda tener incluso un incentivo a corto plazo para faltar a mis promesas. En el mundo real, esa credibilidad normalmente no se consigue con unos sistemas retributivos de incentivos compatibles, ni con compromisos rígidos, sino que se va construyendo poco a poco a base de que los hechos se correspondan con las palabras." Alan S. Blinder, "El Banco Central: Teoría y Práctica", 1999, Capítulo 3, páginas 62-63.