miércoles, 3 de julio de 2019

sábado, 15 de diciembre de 2018

Algunas notas sobre crisis de larga trayectoria


Luego de la reunión de presidentes y primeros ministros del G20 en Buenos Aires, la mayoría de las personas se puede preguntar qué tan complejas son las relaciones económicas en general y en particular el comercio. China y Estados Unidos tienen un peso relativo al momento de determinar  la coyuntura económica mundial y, en esa función, las tensiones que pueden desarrollarse ante la ausencia en la convergencia de perspectivas sobre el comercio mutuo. Esto configura niveles de  incertidumbre que afectan la dinámica de la economía internacional materializándose, en primera instancia, por el lado financiero: actualmente se han observado reacciones abruptas en los mercados bursátiles que, dependiendo de su consistencia temporal, pueden generar efectos no deseados sobre otras variables económicas tales como los flujo de inversiones y sus consecuencias sobre la economía real.

Sin dudas la complejidad de los fenómenos económicos determina dificultades sobre posibles intenciones de afectar  procesos o variables económicas. La decisión repentina de un presidente sobre una modificación en la estructura de aranceles comerciales no solo altera el flujo comercial sino, más temprano que tarde, los efectos pueden trasladarse hacia el canal del crédito. La activación espontánea de una red de causalidades sobre un proceso económico determinado pone de manifiesto la complejidad en el plano socio-económico y determina replicas no anticipadas de dichas causalidades. En este orden, si la red se amplifica al escenario internacional, gestionar políticas de estabilización y minimización de daños hace necesario una cantidad adecuada y alcance efectivo de instrumentos. Sin dudas, es una posible caracterización de la coyuntura actual expresada desde las diferencias China-Estados Unidos.        

La región, en general, y Argentina, en particular, no se encuentran en libre albedrío internacional respecto a ese escenario. El canal comercial y de crédito son aspectos sustanciales sobre la coyuntura de los países, esencialmente ante eventos de crisis de larga trayectoria: escenarios de caídas profundas del nivel de actividad en contextos de restricciones financieras  y de alcance largamente expandido, pueden accionar sobre configuraciones macroeconómicas de características contractivas las cuales, ante su posible perpetuación y multiplicidad de efectos, pueden derivar en perturbaciones estructurales (Stiglitz, 2015). Es por esto que la configuración de la estructura económica y las condiciones iniciales en el caso de economías como las emergentes (Latinoamérica es un caso) son, casi naturalmente, sujetos pasibles de contagio y replicas en sus estructuras internas. Notoriamente, el llamado de atención tradicional está relacionado en la  génesis de los eventos por sobre los efectos de sostenimiento y expansión de las perturbaciones. Destacamos que esto es un error preponderante al momento de efectuar los análisis y diagnósticos.

Ante esas consideraciones, los hacedores de política económica de estos países están inmersos en desafíos de doble marco. Por un lado, el marco internacional es una fuente de generación de ciclos económicos domésticos con potenciales replicas. El caso de una suba en los niveles del tipo de interés afecta el ciclo expansivo del crédito y, a su vez, el financiamiento de la continuación y/o futuros planes de inversión con sus consecuentes efectos sobre la demanda agregada. Mientras que en el caso de una disminución de la demanda internacional de ciertos bienes, puede afectar, en distintos niveles de profundidad, el saldo de la cuenta corriente del balance de pagos de algunas economías y, así, generar un ciclo restrictivo sobre la cuenta financiera (frenazos de influjos de capitales, disminución neta de activos internacionales, retracción del acceso al crédito internacional público y privado, etc.). Ambos casos pueden activarse simultáneamente desencadenando, en esa instancia, disrupciones profundas, de gran alcance y, en consecuencia, desequilibrios que configuren  crisis económicas sostenidas donde los errores, ex ante, de políticas económicas sean notables: creencias no sustentadas por la realidad y comportamientos acomodaticios, se transforman en aspectos relevantes al momento de estudiar fenómenos de crisis (Heymann, 2009). Ante situaciones de esas características, se observan efectos coyunturales de corto plazo y posibles efectos sobre la estructura del sistema económico que dependerán de la consistencia del shock dado el nivel de resiliencia de las economías.

Por otro lado, el marco interno se transforma en un factor vulnerable y con cierto grado de independencia temporal respecto a la recuperación pos crisis. La economía doméstica puede transitar de un espacio de estabilidad y crecimiento hacia un proceso de caída de la actividad económica y contracción de los flujos financieros, éstos últimos determinados por modificaciones en planes de inversión y composición de cartera de activos en detrimento de la moneda nacional. La dinámica interna de esas economías, en el contexto de shock exógeno, es diferente. Ese marco de mayor fragilidad, presente en las economías emergentes, configura condiciones para que los efectos de un evento disruptivo sean más profundos y de mayor alcance. En mercados donde los agentes se enfrentan a condiciones disimiles y marcadas distorsiones de precios, los efectos de una desaceleración abrupta de la actividad económica van a determinar ex post consecuencias que difícilmente converjan rápidamente a los efectos esperados de las políticas de estabilización. Por el lado financiero se observa que, en ese contexto, no todos los agentes tienen acceso al sistema financiero lo cual va a recortar la eventual capacidad de suavizar el ciclo de caída de la actividad. Ante un nivel escaso de profundidad del sistema financiero, esas economías notan sesgos inflacionarios y racionamiento del crédito que tienen consecuencias redistributivas desfavorables, agregando otra fuente de efectos expansivos de shocks negativos.

Adicionalmente, otro de la fuente de dificultades que se destacan en sistemas económicos que responden a esas vulnerabilidades, es la velocidad de los ajustes esperados. En este sentido notamos que el efecto temporal de una política de estabilización es sustancialmente importante, pues determina la posibilidad de minimizar el contagio hacia otras economías y dentro de la misma. Sin dudas, la velocidad de los efectos está ampliamente determinada por las características mencionadas. 
El entorno de complejidad intrínseco de los sistemas económicos se agrega a esos factores impulsando fuera del corredor de estabilidad a las economías (Leijonhufvud, 1981 y 1997). Inevitablemente, entornos de complejidad pueden configurar eventos no esperados pero principalmente replicas y sostenimientos de los shocks soportados que disparen shocks de naturaleza endógena. La mencionada complejidad de los procesos macroeconómicos determinados por una multiplicidad de decisiones de individuos heterogéneos que divergen del comportamiento estándar de los modelos económicos, son fuentes notorias de inestabilidad que, hasta la crisis financiera internacional de 2008, no fueron observados con la importancia adecuada.

En suma, procesos naturalmente complejos sumergidos en eventos contractivos, ciertamente van a determinar que los efectos sean de mayor alcance y sostenimiento, es decir, de larga trayectoria. Por lo tanto y en esas circunstancias, la intensidad y sintonía fina de las políticas de estabilización se deben tornar más agudas lo que determina grados de libertad menores: menor espacio de gestión de políticas ante demandas sociales en aumento. Es de esperar que, en el corto plazo, se intente suavizar dichos efectos, desafío nada sencillo,  ya que, de lo contrario, la estructura para el desarrollo estará cada vez más distante de nuestro tiempo y corredor macroeconómico.
 

Bibliografía

Heymann, Daniel (2009), Notas sobre variedad de Crisis, Ensayos Económicos (Enero-Junio, 2009), B.C.R.A.
Leijonhufvud, Axel (1981), Information and Coordination: Essays in Macroeconomic Theory, Oxford University Press.
Leijonhufvud, Axel (1997), Macroeconomic and Complexity: Inflation Theory, en Brian Arthur, Steven Durlauf and David Lane, eds., The Economy as an Evolving Complex System II, Santa Fe Institute Studies in the Sciences of Complexity, Vol. XXVII. New York: Addison-Wesley.
Stiglitz, Joseph E. (2015), Towards a General Theory of Deep Downturns, NBER Working Paper No. 21444.  


sábado, 17 de noviembre de 2018

Muy estimados, luego de una gran pausa, compartimos una nota en prensa:

http://www.parlamentario.com/noticia-114391.html

Saludos!

jueves, 1 de junio de 2017

INSTITUCIONES INCLUSIVAS, INVERSIÓN Y DESARROLLO

Comparto nota publicada el martes pasado en El Economista.

http://www.eleconomista.com.ar/2017-05-instituciones-inclusivas-inversion-desarrollo/


domingo, 12 de marzo de 2017

Caída Libre: Argentina y su nivel de pobreza como resultado de políticas e ideas erróneas que aún se sostienen

Los datos dados a conocer hace unos días sobre la proporción de habitantes que se encuentran en situación de pobreza deberían estar enmarcados en la película de la política económica nacional de los últimos años y no en la foto del estado actual. Casi el 33% de la población, cerca de 13 millones de personas, padece actualmente esa situación. Sin dejar de olvidar el fracaso de las políticas socio-económicas y, durante muchos años, la sustancial divergencia de un cierto imaginario político que aseguraba que su administración había logrado un índice de pobres en línea con los países más avanzados del mundo; muchos se preguntan sobre las posibles causas fundamentales de que un país con una gran dotación de recursos naturales padezca ese fenómeno. Desde nuestra perspectiva, ese interrogante es correcto pero debería ser acompañado de análisis del proceso desde el cual llegamos a este punto. Mientras nuestra sociedad no deja de padecer este flagelo, con algunos matices en el medio, existen sociedades que con relativamente menores recursos han generado grandes avances situándose en una instancia de lo que muchos denominan: desarrollo económico y social.  

En primera instancia, debemos comprender lo que muestra el índice. En este sentido, el índice publicado se construye utilizando la metodología del ingreso y teniendo en cuenta una canasta básica de alimentos y otra canasta ampliada o total que adiciona a los gastos no alimentarios. La primera se utiliza para estimar el estado de la indigencia y la segunda para obtener la pobreza. Esto es: tomando los ingresos de los hogares (obtenidos desde una encuesta de gastos e ingresos), se evalúa si éstos tienen la capacidad de obtener bienes y servicios de una canasta básica de alimentos y otra canasta total. Esta metodología tiene sus matices ya que consideramos que no necesariamente una persona es pobre o deja de serlo respecto a una medida de poder adquisitivo de una canasta. Por lo tanto, el argumento que debemos pensar es de características sistémicas y con una visión de proceso histórico. Esto podría enmarcarse en una serie de errores  en varios aspectos de la política social y una confusión o falta de visión sobre el futuro de nuestra sociedad, es decir nuestro propio futuro.

La proposición de análisis procesal y de factores principales es sumamente más aleccionadora y eficaz al momento de pretender entender esta especie de caída libre argentina en muchos aspectos. Utilizando el título del libro de Joseph E. Stiglitz (Caída Libre. El Libre Mercado y el Hundimiento de la Economía Global, 2011) en alusión a la crisis financiera internacional iniciada en 2008. Libro muy interesante que traslada ideas hasta la actualidad de nuestro país y contribuye a generar tipos de interrogantes sistémicos en lugar de los del tipo estático comparativos. En una parte del mismo se lee: ``… estos debates sobre los efectos de determinadas políticas ayudan a explicar cómo pueden persistir las malas ideas durante tanto tiempo... ´´. Nada más cercano acerca de la gestión de política nacional del último tiempo y el nivel de pobreza actual. Desde este punto, entonces, debemos preguntarnos si las políticas económicas estuvieron en línea con el objetivo de reducción sistemática y sistémica de la pobreza durante los últimos años.

Por lo tanto y en aras de argumentar con proposiciones sistémicas y teniendo en cuenta el  proceso, desde nuestra perspectiva sería necesario diferenciar dos tipos de políticas económicas con objetivos comunes pero de eficacia distinta. Esto podría suponer por un lado, una gestión de estabilidad del crecimiento y minimización de la tasa de inflación a lo largo del tiempo, lo cual se asocia directamente con objetivos, al menos, de no aumento de los índices de indigencia y  pobreza. Por otra parte, una gestión de políticas que se caracterizarían por una tendencia inestable de la tasa de crecimiento, con la prioridad de la variable consumo por encima de los demás fundamentales, y tendencia a un régimen de media y alta inflación como consecuencia del intento de financiar el crecimiento mediante la perpetuación de la emisión monetaria.

El primer tipo de política está asociada a un crecimiento económico no exuberante pero formando un contexto de estabilidad y sistematicidad de la gestión. Esto es, priorizar el mediano y largo plazo de los recursos monetarios y productivos del país en un escenario institucional no extractivo de riquezas sino generador y distribuidor de las mismas[1]. Una política que se enfoque en suavizar el consumo liberando recursos para la inversión pública y privada (ampliación y diversificación del sistema productivo, es decir, los elementos conducentes al desarrollo económico) junto con una acordada generación de legislación impositiva con alícuotas claramente diferenciadas y preponderancia en el impuesto a la riqueza y los ingresos. Adicionalmente, la historia evidencia que uno de los elementos fundamentales de estabilización de precios es el acuerdo socio-económico. Por consiguiente, los componentes que generan el ingreso nacional deben estar alineados y coordinados a objetivos de largo y mediando plazo: empresarios (sector real y financiero), trabajadores y sector público (todos sus niveles), con la participación del sector de justicia, pueden acordar una gestión que establezca una mejor distribución del ingreso y una mayor productividad en un escenario donde se promulgue y aplique legislación de transparencia sobre todos los factores productivos. Este espacio de acuerdo debería ser de largo alcance, consistente y sistemático de acuerdo a la riqueza nacional real. Por lo tanto, dicha  coordinación y su cumplimiento tienen relación directa con la evaluación permanente de la performance: la oferta y la demanda deberían trascender la visión tradicional de mercado hacia un enfoque estructural.

En este tipo de política, una menor proporción de pobreza no solo es el resultado sino el objetivo que se acuerda entre los diferentes sectores sociales y de gobierno. Pues, la sostenibilidad del crecimiento suavizando el consumo a favor de la inversión productiva (minimizar la ansiedad en la microeconomía), resultará en un nivel mayor, demanda creciente de empleo y en estabilidad y menores tasas relativas de inflación. La perpetuación de este gran desafío de política propuesto, con independencia de los administradores de turno, debería ser la gestión inicial y central en cualquier contexto. La historia económica de los países que evidencian grandes avances sobre los niveles de pobreza y servicios sociales, muestra un sesgo sustancial de la política aplicada hacia esta caracterización. Concretamente, la estabilidad del crecimiento y las tasas de inflación en un espacio de acuerdos sociales sobre objetivos de largo plazo ha resultado en un estadío de desarrollo económico: construcción de redes de contención social ante caídas abruptas de la actividad económica y diversificación del patrón productivo doméstico son algunos de los resultados trascendentes que se observan.

El tipo opuesto de política tiene elementos comunes que se han observado desde la segunda mitad del siglo XX en Latinoamérica: altas tasas de crecimiento de corto plazo explicadas esencialmente desde el consumo final, tasas de inflación y emisión monetaria crecientes, volatilidad financiera, sostenimiento del exceso de endeudamiento interno y externo, y el sostenimiento en los problemas de desigualdad y empleo, han sido los elementos determinantes. Argentina, Brasil y Venezuela, con grandes matices, se encuadran en este grupo. Para el caso argentino, tenemos un factor adicional: se torna muy dificultoso el entendimiento de las prioridades que ha establecido la sociedad en los últimos quince años. A nuestro entender, la prioridad al consumo y el gasto superfluo por sobre la inversión pública y privada ha sido causa directa de la estanflación y la fragilidad social de los últimos años. Estos elementos insertos durante la gestión de política configuraron un ciclo vicioso y poco productivo donde prevalecía el gasto, la inflación y la desigualdad social. El régimen de inflación desde 2007, incluida la eliminación de las estadísticas, direccionó los recursos desde la inversión necesaria hacia los subsidios y el aumento del gasto público no productivo. Políticas de estado como el programa Fútbol para Todos extraían posibles recursos para la generación de empleo productivo como la construcción de rutas, pavimentación de calles y obras sanitarias y de salud: nuevamente políticas económicas inconsistentes e instituciones de naturaleza extractiva.

La administración de prioridades ejecutada estaba vinculada, a su vez, con la estrategia política de obtención de votos dado que los resultados eran de corto plazo. La manipulación de la opinión a través de la denominada divergencia realidad-relato, parecieron haber establecido un acuerdo hacia el objetivo común del aumento perpetuo del circuito consumo-gasto-emisión-inflación. Indudablemente, estas características enmarcan el denominado populismo contemporáneo. Una proporción de ciudadanos convencidos acerca de que el aumento del consumo y los subsidios es infinito, en el mediano plazo y/o cuando las condiciones externas se modifican, son afectados súbitamente por la pérdida esa ilusión (no solo eventualmente el costo de la pérdida es sufrido por los ciudadanos que se encuentran en esa proporción sino por todos). El desencanto de muchas mentiras disfrazadas con una manta corta de dosis de realidad evidencia nuevamente que muchas malas ideas pueden permanecer y aplicarse en el tiempo pero con resultados casi similares.

En suma, desde la tipificación mencionada, esperamos y deseamos, que genere el mismo interrogante que a muchos de nosotros. La pobreza debe pensarse como un proceso a lo largo del tiempo en convivencia con las decisiones y prioridades establecidas. El resultado estático que observamos desde el 32,9% no puede solo responsabilizar a un gobierno sino a una política económica en común durante varios años. La necesidad, entonces, de aleccionarnos y pensar sobre las prioridades de nuestra sociedad debe ser el desafío de estos años, por cierto muy difícil, para evitar estar en caída libre y construir una red de contención socio-económica. 



[1] Daron Acemoglu y James A. Robinson en su libro Por qué fracasan las Naciones (2012), brindan argumentos sobre este tema.  

domingo, 17 de abril de 2016

Lebacs y el "efecto desplazamiento" de la política monetaria

Un poco tarde, pero comparto nota publicada el miércoles pasado en El Economista. Comentarios, observaciones y críticas son bien recibidos.




miércoles, 6 de abril de 2016

Necesidad de reglas y objetivos claros en un plan de estabilización económico: algunas apuntes sobre nuestra actualidad.

Es natural que los países que han sufrido desajustes en las cuentas públicas e inflación en niveles altos desde varios años atrás se establezcan en períodos de ajuste de sus fundamentales macroeconómicos, generadas desde las distorsiones inflacionarias; recesión y ajuste en el nivel de empleo. Esta dinámica es notable en las denominadas crisis del Cono Sur de América en las décadas de 1970 y 1980 y, más cercano a este tiempo, el caso actual de Grecia.

Si bien, con diferencias en alcance y profundidad, Argentina no fue ni es la excepción a la regla. Desde el año 2011 se han observado muchos de esos aspectos: recortes del nivel de actividad y del empleo, fuerte disminución de los superávits en las cuentas públicas desde los cuales se evidencia el déficit cuasi-fiscal (consecuente fragilidad patrimonial del Banco Central debido a los préstamos al gobierno nacional) y la aceleración de las tasas de inflación. No obstante lo cual, tras el cambio de administración de gobierno de Diciembre de 2015, a los desafíos que genera esa situación, emergieron otras preocupaciones que pueden transformarse en elementos que direccionen a la economía hacia un sendero no deseado de inestabilidad y mayor recesión.       

En ese sentido, el escepticismo observado tras las decisiones de la nueva administración se argumenta desde la incertidumbre y la sensación de vaso medio lleno sobre el proceso de reformas. Esto, si bien puede ser tomado como una sutilidad para algunos, debe ser notado por los hacedores de  gestión de la nueva administración ya que la eficacia de los efectos de un programa de estabilización sobre variables de relevancia depende sustancialmente de la credibilidad en la política aplicada. Estos aspectos se pueden relacionar con varios interrogantes que se vienen planteando desde distintos sectores tales como: ¿El nuevo gobierno podrá bajar la tasa de inflación promedio del más del 30% anual de los últimos años? ¿El acuerdo con los holdouts tendrá consecuencias en el mediano plazo sobre la inversión productiva?, ¿La política monetaria podrá estabilizar la volatilidad del tipo de cambio de los últimos días sin perder reservas necesarias para proveer al comercio exterior?   
Planteos que se pueden abordar desde una perspectiva económica macro, pues la discusión sobre credibilidad de la política económica muchas veces se enmarca en la dicotomía reglas versus discrecionalidad en la administración de los recursos de un país. Para el caso argentino, el manejo discrecional del gobierno anterior sentó las bases para el contexto de incertidumbre actual sobre el corto plazo y la sensación de inefectividad mencionada en algunas medidas del gobierno. Entre estas medidas podemos citar: la modificación de la estructura tarifaria de los servicios públicos limitando su impacto sobre sectores de ingresos bajos, la eliminación de las restricciones sobre las operaciones con divisas y la necesidad de establecer un ancla sobre la aceleración inflacionaria.

A pesar de sus posibles efectos desfavorables sobre la distribución del ingreso, el aumento de las tarifas de servicios públicos es considerado uno de los pilares del sinceramiento de la economía dadas las distorsiones que se observaban. Por otro lado, la salida del denominado cepo cambiario fue necesaria y generó cierta certidumbre en el mercado de cambios. La promesa de liquidación de divisas por parte de los exportadores fue un aspecto positivo para el mercado. Sin embargo, los instrumentos disponibles de la política monetaria para establecer un ancla nominal como lo fue el tipo de cambio en 1991, son limitados. En este sentido, los posibles acuerdos y controles de precios junto con el ajuste de la tasa de interés tienen diversos efectos dependiendo del contexto donde se los aplique. A saber, el aumento de la tasa de interés puede desacelerar la dinámica inflacionaria pero, como lo observamos en 2014, a expensas de frenar aún más la actividad económica. A su vez, la necesidad del sinceramiento tarifario aplicado puede provocar otra ronda de inflación similar a la que se generó a la salida del cepo, ya que las expectativas, al situarse en niveles altos, canalizan mayor inercia inflacionaria sobre el mecanismo de precios. Entretanto, no parece definirse taxativamente si el posible acuerdo con los acreedores externos puede generar financiamiento efectivo para la actividad económica o, por el contrario, solo inversión financiera de corto plazo. Es decir, un set de medidas que hasta el día de hoy parece promulgar algunas dudas sobre su efectividad.

Dados esos aspectos, el desafío que tiene el gobierno actual no solo está en evaluar la coyuntura actual sino, es de gran importancia, plantear un plan de estabilización concreto con reglas y planes de acción que generen credibilidad a si mismos ya que algunas modificaciones realizadas de la política económica están teniendo efectos débiles o, por el contrario, opuestos a los que se esperaba.
El intento de establecer cierto grado de certidumbre en economía, en muchas ocasiones no solo está en una evaluación del pasado reciente sino en establecer ciertos marcos y objetivos claros de política dentro de un plan económico concreto que accione para el cumplimiento de las metas. Esto, observando lo que ocurre en nuestra economía, no es posible aseverarlo.

      

jueves, 31 de marzo de 2016

Un breve análisis del pass-through

Comparto nota publicada en la edición de ayer de El Economista.



¿Alcanza con la política monetaria?

Comparto nota publicada la semana pasada en El Economista. Espero que la disfruten y cualquier comentario o crítica es bien recibido.



martes, 29 de diciembre de 2015

New Macroeconomic Lessons From the recent Past: Recent Concise Notes regarding Argentine Macroecomic mistakes from inflation stages

New lessons about the Argentine macroeconomic behavior have shown us since the last ten years at least. But, why do we consider that the current situation is a set of mistakes? It is an interesting question for several reasons. Mainly, because some academic economists, and policy makers, especially on the government side, have argued that Latin American Developing countries has a complex behavior regarding its macroeconomic aspects, and its consequences are problems which have been in Argentina for the last years. Assuming this, we consider that there is a misconception to explain the current situation. Especially if we note that the Argentine macroeconomic maladies do not exist in other developing countries. From this regard, inflation is one of the problems which affects our country although it is an almost unique situation in the world.   

On the whole, Argentina has several problems as a consequence of the macroeconomic mismanagement, i.e., a short run economic policy. From our point of view, these mistakes have generated from wrong and unsustainable macroeconomic policy, and we have to take it as lessons for the immediate future.

First and foremost, from our point of view, policy makers have to view the economic growth as a balance in all economic aspects such as demand and supply side. On the other hand, the persistence of the strong acceleration in growth may be unsuitable. Although, there is special cases like China, the faster the economic growth, the higher probability of economic distortions. Thus, we agree with balancing economic growth instead of the deep economic accelerations. Policy makers have to generate a balance in the dynamic of the economy. From these respects, the following are our main arguments about it.   

Firstly, we consider that a consistent push demand and the income policy have been negative, because it has been unsuitable according to the supply dynamic. Especially if we see the long term, because their scope has been ineffective, and we have to think on a systemic perspective when we manage the national macroeconomic in an integrated economic framework. From this perspective, the economic history has great resources to explain that the persistency of the increase in the public and private expenditures, combined to the expansion of the income policy, generate a dangerous source for the future. In such framework, we remember the so called structuralism view which considers that in economies like Argentina, there is a deep external economic restraint from the current account of the balance of payments as a result of applying an industrial policy which needs imports goods like machines. So, if the income increases faster than the supply´s fundamentals at a high persistence, there will be two stages.

The first is related to the increase of inflation. At the very beginning, people do not recognize the loss of their real income, as a result of the increase of the nominal wages. This effect is called money illusion. However, the growth of goods prices would higher than the income. Thus, there will be great inconsistencies on the nominal economic variables side. For instance, a cup of coffee may be more expensive than a monthly tax public service.  

The next economic stage is associated with the appearance of external economic restraints, and the fall of the economic growth. In such framework, there are financial constraints, because of foreign money. Additionally, the pursuit of controlling the national inflation may generate several policies such as exchange rate controls, and limitations on prices. Although these policies may be effective on the short run, the sustainable on the long run will be almost impossible, because of the generation of price inconsistencies which makes difficult the stabilization of nominal variables to one direction. It was noted in several opportunities like in the seventies and eighties. In that time, many Argentine presidents applied this economic policy with negative consequences. The economic policy perspective, that tried to manage the macroeconomic misalignments, had a weak ability to resolve those current problems.

This framework was characterized for less economic tools than the economic objectives, and chaos. Therefore, policy makers thought about solving the macroeconomic instability and economic external constraints by controlling nominal variables like wages, and prices. This perspective could be effective, but motivated more problems. The main problem was the unstable economic dynamic. For instance, if there was an opportunity to adjust prices, not only the retailers remark their prices, but also there was an inflationary inertia that push up prices faster than if there was a stable economy.
This second stage was mainly observed as an inflation process. The key fact was the past inflation which generates inflationary expectations, and therefore, a critical inflationary inertia. Thus, there are two possibilities to stabilize the macroeconomic nominal variables: on the one hand, an orthodox program that attacks some nominal variables such as exchange rate, quantity of money, etc., and on the other hand, a systemic program that not only regulates nominal variables, but also the economic expectations.

The first option is very famous in Latin America. The political economy of the last century was characterized by this type of programs such as the so called IMF economic programs.

The second type is wider than the first, because its perspective is systemic. A suitable view to attack an inflation process should be related to the administration of several economic variables. It is associated with a socio-economic agreement to pursue the inflation deceleration. The macroeconomic policy should responsible for coordinating domestic price makers like interest rates, wages, amount of money, public expenditures, domestic prices, and corporate investment in many economic sectors. It could be possible by the coordination of expectations and building an agreement to modify prices once for all, and then, fixing it. From this perspective, we think that this macroeconomic coordination should minimized the growth of the inflation tax, and then, stabilizing the inflation dynamic in the medium run. This process is gradual but suitable for the objective. Additionally, we have to recognize that the essential tool to this program is the political side. The core of a macroeconomic program is the political aspect, i.e., the power of the program.


Finally, as in life, we have two alternatives. One is related to the short run. Another is an agreement which it is built step by step where the way is large, and unfriendly, but the end could be successful.        

lunes, 7 de septiembre de 2015

Revelación de preferencias respecto al corto o largo plazo en períodos de elección presidencial: Similitudes respecto al caso argentino

Los años de elecciones son muy particulares en todos los países democráticos. Ciertos vientos de renovación y esperanza se perciben o se crean alrededor de apatías y desconfianza sobre la gestión que se va y la que viene. Analistas  que optimizan verdades disimiles y creadas para vender, mejorar y afectar una imagen determinada de un universo de candidatos que, desde la oferta, es tan restrictivo como determinado para el electorado. En ese escenario usualmente se plantean grandes desafíos para las sociedades que habitualmente parecen no estar tan materializados como se debería esperar. Solo recordar que la administración de lo público va a estar en manos de un grupo reducido de personas que, con mayor o menor discrecionalidad, administrarán los recursos de la sociedad aplicando nuevas políticas y/o cierta continuidad de las anteriores.

Sin dudas, esos momentos son interesantes para notar ciertas características de la sociedad e intentar realizar una tipificación respecto al conjunto restante  con especial referencia a su grado de desarrollo en general, aunque nuestra preferencia sea la visión economicista. Para este objetivo, una de los aspectos notables se refiere a las diferencias entre las sociedades que revelan sus preferencias temporales desde el voto hacia la continuidad o el cambio, es decir, si es posible diferenciar a los candidatos por sus futuros planes de gobierno de acuerdo al corto o largo plazo de sus futuras acciones de gobierno. En ese sentido, podemos utilizar una estrategia,  algo arbitraria por cierto, para determinar esas características al diferenciar el tipo de propuesta de acción de gobierno de cada candidato. Adicionalmente, al realizar esa diferenciación podemos proponer otra característica la cual se considera determinante para el futuro de la sociedad. Esta última se refiere a la decisión de optar o no por el desarrollo económico. Por este, entendemos el conjunto de acciones, esencialmente de política económica, que privilegien la sostenibilidad del crecimiento económico de largo plazo en lugar del sesgo hacia el corto plazo. Esto podría pensarse como la búsqueda por situarse en la senda estable de largo plazo en lugar de las dinámicas abruptas caracterizadas por una gran volatilidad que se observan al gestionar políticas con   horizontes temporales reducidos.

Para ese objetivo proponemos diferenciar las medidas de política económica en base a dos aspectos particulares: el primero se refiere al conjunto de acciones que benefician el corto plazo, es decir, políticas con importancia relativa en la demanda, ya sean directa o indirectamente a través de supuestos planes de distribución e integración socio-económica. Por otra parte, las medidas, que no solo activaran la demanda agregada, sino que intentarán sostener la inversión productiva que generará empleo, diversificación de la matriz productiva y una mejor distribución del valor agregado en el mediano y largo plazo.

En esa diferenciación de política proponemos sucintamente un marco desde el denominado modelo macroeconómico de Oferta Agregada – Demanda Agregada. Mediante el mismo podemos establecer el patrón de cada política con las siguientes ecuaciones:

  • Demanda Agregada o Gasto Bruto Interno: Consumo + Inversión + Gasto Público+ Exportaciones -Importaciones.

  • Oferta Agregada: f (Capital, Tecnología, Trabajo)
Si bien, la demanda agregada se compone de la inversión en la economía en un momento determinado, el objetivo es mostrar los efectos de políticas económicas que privilegian el consumo y el gasto público, es decir, políticas de sesgo cortoplacista.
La oferta agregada depende positivamente del capital productivo (maquinarias y equipos), la tecnología del momento (incluido el know how empresarial) y la dotación de trabajo.

1-      Política económica de empuje a la demanda agregada:

La gestión de política económica que observe con importancia relativa el push de demanda, principalmente el aumento del gasto público y el consumo en bienes y servicios finales, tendrá beneficios en el corto plazo, pues los consumidores tendrán un aumento del bienestar a través del aumento de la demanda. Esto se observará, por ejemplo, si se decide gestionar políticas de aumentos de salarios, subsidios al consumo y servicios a sectores sociales con ingresos medios y altos, e incrementos del gasto público corriente, por encima de las políticas de oferta. A su vez, estas políticas, al evaluarlas exitosas, pueden sostenerse por un período determinado a pesar de las distorsiones de precios generadas y, transcurrido un tiempo, posibles crisis económicas.   
Debido a la expansión del consumo, la demanda agregada se desplazará principalmente por ese  aumento en el consumo y el gasto público, lo cual motivará cierto bienestar. Esta dinámica,  si es sostenida en el mediano plazo, ineludiblemente activará el mecanismo de precios mediante la ausencia de políticas de oferta que amplíen la frontera productiva ya que los componentes de  oferta tienen una necesidad temporal mayor para generar los efectos esperados en comparación a los determinantes de demanda.
El mecanismo de precios parcializará el primer efecto positivo sobre el bienestar dado por el  aumento de la demanda agregada.  En segunda instancia, el empuje a la demanda se contrae situando a la economía en un punto inferior en relación al efecto inmediato posterior lo que redundará en un menor bienestar al observado por los consumidores ya que el aumento en el nivel de precios genera no solo un equilibrio potencial menor sino también efectos desfavorables sobre la distribución del ingreso que interrumpirán el eventual proceso y profundizarán la desigualdad. Finalmente, este último caso se tornará sustancialmente importante ante aumentos de salarios por debajo de los niveles de inflación y en un mercado laboral con una gran proporción de trabajadores en la informalidad. Adicionalmente, las distorsiones de precios y los efectos negativos mencionados, principalmente sobre los asalariados, se profundizarán en contextos de sostenibilidad de la política fiscal expansiva en detrimento de políticas que impulsen la oferta agregada.
Esa dinámica puede ser explosiva ante el sostenimiento de la política de impulso al gasto por encima de la expansión de los fundamentos de la oferta. Crisis fiscal que culminen en regímenes de alta inflación, desequilibrios del balance de pagos y modificaciones abruptas del tipo ce cambio pueden ser, en este sentido, algunos ejemplos de la historia económica reciente. 

2-      Política económica equilibrada de expansión de oferta y demanda: desarrollo productivo en el mediano y largo plazo

El caso de una política económica que tenga un objetivo equilibrado sobre los fundamentos de  la oferta y demanda se torna, indudablemente, un aspecto interesante luego de observar los efectos de la política económica citados anteriormente. El sostenimiento de una expansión del gasto de la economía dado por el consumo y/o gasto público corriente se tornará en una dinámica insustentable ya que el mecanismo de precios limitará, y en el límite anulará, los efectos sociales de un mayor bienestar.

En ese escenario, matizar el aumento unilateral del consumo en aras del aumento de la inversión con vistas a expandir la frontera productiva y generar las condiciones para la diversificación de la misma, es uno de los desafíos que se deben internalizar en la sociedad. En este sentido, si el plan económico es gestionar una política de expansión del crédito productivo, aumento de la inversión pública y extranjera junto con programas que generen un mayor espacio productivo, los elementos que dinamizan los precios serán minimizados dando lugar a una mayor certidumbre sobre la estabilidad nominal de la economía. Estas condiciones se tornan fundamentales para la estructura productiva, pues la certidumbre sobre el horizonte económico y la estabilidad configuran una mayor resiliencia frente a perturbaciones no esperadas.   

En este caso, ante una política de demanda expansiva, es dable de destacar que en el corto plazo se producirá cierto suavizamiento del aumento de la demanda y el bienestar a causa de una mejor administración de la primera. Sin embargo, el mediano y largo plazo estarán caracterizados por un sendero de crecimiento económico sustentable. El efecto favorable de la administración de la  demanda y la oferta se observará en la segunda instancia del aumento de la primera. La oferta podrá enfrentar el aumento de la demanda sin mediar aumentos sostenidos del nivel de precios. La variable que ajustará ese mecanismo será la expansión productiva, es decir, la posibilidad que la economía suministre mayor oferta de bienes y servicios para un determinado nivel de precios en el nuevo nivel de las cantidades demandas.  

Conformar un desarrollo de los componentes de oferta, ya sea la productividad, y la dotación de capital y trabajo, redundarán en una mayor capacidad y potencial productivo. Esa mayor capacidad se reflejará en mejores condiciones macroeconómicas las cuales también podrán dar lugar a una mayor diversificación de la estructura productiva del país lo que, a su vez, será fuente de suavizamiento ante posibles choques comerciales.

Desde esas dos políticas económicas opuestas, podemos dilucidar entonces que tipo de decisión realizará una sociedad determinada en materia de estabilidad y desarrollo económico luego de tener acceso al set de políticas que cada candidato propone. En este sentido, algunas sociedades podrán elegir la senda del crecimiento de largo plazo premiando a los candidatos que racionalicen los recursos y posibiliten la expansión productiva. Mientras que otras pueden optar por continuar expandiendo su consumo y bienestar en el corto plazo sin ponderaciones hacia el futuro junto con sus posibles inestabilidades y crisis económicas.

Si bien desde el sucinto y sencillo análisis estático presentado no podemos extrapolar las consecuencias mencionadas hacia cualquier sociedad, en general, los efectos de los dos tipos de gestión de política económica tienen grandes similitudes. La historia económica argentina reciente, con sus matices, es una de las que ha mostrado el sesgo hacia el corto plazo. Tal vez sea el momento apropiado para realizar modificaciones de nuestras preferencias electorales en aras de evitar las consecuencias obvias de nuestras elecciones del pasado reciente. Al menos, desde nuestra perspectiva, sería cívica y económicamente saludable.         

jueves, 29 de enero de 2015

El Uso No Deseado de Extrapolaciones en Hechos Sociales

Estimados amig@s:
                                Esperamos que hayan comenzado un buen año a pesar de todos los pesares. En esta oportunidad les dejo un link de una nueva contribución muy relacionada al contexto argentino actual. El link los traslada a nuestra sucursal en Rankia. Que lo disfruten y, como siempre, con gusto responderemos las críticas y/o comentarios. 

Saludos!.

http://www.rankia.com.ar/blog/economia-eclectica/2646457-uso-no-deseado-extrapolaciones-hechos-sociales
 

sábado, 29 de noviembre de 2014

Macroeconomics and its new challenges


Undoubtedly we have had a great progress in the economic thought in the twentieth century, especially about in the technical methods employed in this discipline. However, there are many facts which challenge our experience and knowledge. These facts are related to several economic facts like the financial crises. Perhaps, the last financial crisis is an interesting lesson for us.

After this financial crisis we found many lessons to learn, especially about the complexity of macroeconomics with focus on some aspects such as the monetary side economics. Mainly, it is related to aspects which have an essential role in the generation of financial crises.

Although it seems a known history and this note is only a brief summary about this topic, we want to consider the actions of the banks in the whole economic reality as a result of the new great disruptions. Undoubtedly it is a difficult objective because firstly, we clearly do not know about the possible future economic reactions in a certain framework, but the economic knowledge often has more details to tell us about several facts in the economic framework. Furthermore, one of these aspects is very important for the future.

The role of the banks in several crises was determinant, because they created a great expansion of money through loans that contributed for the generation of more risk in the markets. In this framework, the behavior of agents always was inconsistent, especially between their wealth, and their future income. On the other hand, we have to recognize a deep deficit in the macroeconomic literature. The role of banks in the classical macroeconomic models, such as the IS-LM, had been irrelevant until the last financial crisis on September, 2008. This was an important economic difficulty for the economic analysis. Thus, we have two main facts to discuss about it.   

Beginning to the first argument, as a stylized fact, the growth of the importance of the money market always has been important in the previous path of financial disruptions. Over the past several crises, banks and financial agents were the main channel to create deep expansions at the time of the booms. In this context, financial regulations were inadequate, at least. Plainly, while the supply of money was growing, the expectations of agents build a framework where there were biases related to misconceptions. The huge creation of money was the key factor, because the perceptions of agents supported the irrational boom. Debts had been growing very faster creating financial fragility on agents´ balance sheets.

Therefore, the misconception was the mistake of identifying the consistency of the cycle in many occasions. In effect, since the last several crises, there has been a great mistake from taking economic decisions by using short run information that it would have long run effect. So, the Kutnez´ s hypothesis is essential in this regard.

We have to realize that economic booms always are transitory, but surely it would affect the near future. Not only always be the uncertainty in world economy, but also there are many factors to consider about risk. Commonly, economic behavior used to think on taking excess risk but it should have thought on the sustainability of this behavior. The future is uncertain, but also is so risk to forget the consequences.                                        

The other key fact is related to the macroeconomic literature. Currently, there are many papers which consider banks as an important part of the models. In fact, it was necessary to revert, at least in part, the traditional position of the main macroeconomic line of thought.  Plainly, the absence of banks in the macroeconomic analysis in several papers has contributed to expand the unknown facts about financial crises. However, we must remember that the most important economists about the history of money discussed deeply about this topic. For instance, Bagehot, Mises, Menger and others, had contributed to show the advantages and disadvantages from the role of the banks; mainly about the role of the central banks.

From this second argument, there are some lessons related to banks and their acts, particularly in financial markets, and in general in the economic framework .From these respects, I have two main observations to consider.

First and foremost, the continuous growth of the new technologies related to information has been essential not only to increase our possibilities to improve our lifestyle, but also to generate dangerous situations, at least in the financial markets. In this framework, the exclusion of banks, as determinant players, from macroeconomic analysis and the great set of information have been determinant to build an unsafe economic environment. As a result, financial crises have been very hard to explain, because banks generate credit money which expands the passives of the economic agents. Until September, 2008; the risk of these passives were minimized by a process called securitization. Banks, companies, and households had though that they had all the information that they needed, but it was a problematic fact. The increase in the generation of information did not equal to the capacity of the whole agents and institutions to absorb it. Although, if we disregard our limitation related to the huge information, we have to recognize that there was a great generation of debt. From this respect, many financial sheets had begun to deteriorate, because the passives were riskiest, and the policy makers did not control it.

The information about those positions seemed correct. However, policy makers and the financial regulations could not control it, because there was a deeply asymmetry in the information that had built an enormous set of inconsistencies. Undoubtedly, those facts were the main aspect which contributed to the beginning of the crisis. 

On the other hand, macroeconomic stability is an excellent purpose not only for important social aspects such as poverty, employment and development, but also to built economic confidence. Certainly, financial constraints are huge limitations for all of these purposes. Therefore, we have a difficult situation about the financial side economics, because banks and financial agents are essential for economic development, but it is almost opposite to the macroeconomic stability.   
Finally, we have two main facts which have helped us to improve our economic knowledge in a complex framework. However, the high speed of creation of information builds more risk. Thus, we have new macroeconomic challenges, and it demands new points of view about it which it is also a challenge.

domingo, 27 de abril de 2014

Sobre la relación entre las expectativas de devaluación y la liquidación de exportaciones

Después de mucho tiempo sin escribir, les dejo el link a una nueva nota en nuestra franquicia de Rankia. Es una simple racionalización de la relación entre el esquema de devaluación gradual que tuvimos en Argentina hasta antes de la devaluación de Enero y la liquidación de exportaciones agropecuarias:

http://www.rankia.com.ar/blog/economia-eclectica/2268340-relacion-expectativas-devaluacion-liquidacion-exportaciones

Espero que lo disfruten y colaboren con opiniones, comentarios y críticas en la página de Rankia.

lunes, 21 de abril de 2014

Apuntes sobre complejidad macroeconómica

Estimados amigos, les dejo una nueva contribución acerca de algunos aspectos de complejidad en el comportamiento macroeconómico con una pequeña mención al gran Maestro García Márquez:

http://www.rankia.com.ar/blog/economia-eclectica/2259952-apuntes-complejidad-macroeconomica

Saludos!.

lunes, 31 de marzo de 2014

Some notes about accommodative behavior and the institutional arrangements in Argentina

The latest years, Argentina has shown a great set of social and economic problems. The economic growth had been slowed on 2013, the unemployment has been increased, and the inflation has been growing compare to far from the other Latin America economies. Regrettably, there have been many more bad news. We have observed the retrenchment of the so called Quantitative Easing by the action of the US Federal Reserve. Many emerging market economies such as Brazil, India, and others, have suffered this change; mainly, by the financial channel. In fact, the financial fluxes have been less than the previous years. Although Argentina is trying to play a best role in the financial markets than the past decade; clearly, it is possible that the changes of the financial market have affected our economy.       
  
In such framework, perhaps not coincidentally, it has noted some irrational behavior in the policies makers’ decision for the last years. Consequently, the so called Dollars Blue price has been shown high volatility until the domestic interest rate increased. However, it is necessary to note that there are many lessons for us.

First and foremost, we should understand that this volatility is a result of several factors in the domestic economy, and these are the key issues that should be review in the near future.          

From our perspective, not only the constraints of political economy were activated but also the society has played a crucial role. Perhaps, it has been an essential difference regarding other countries. Currently, nobody thought about what would be happen if the price of our main commodities suddenly revert their increase tendency, and if the financial fluxes suddenly would revert by an increase of the international interest rates.  Indeed, it is an unfortunate question, but this point is not an impossible event in the medium term. Consequences of this would be a great problem, because it would be a n-great contraction in Argentina[1].  

In what follows, it is suggested that accommodative behavior, especially if we think on the financial market, is the main stylized fact in all events that precedent financial, and currency crisis. We must pay more attention if we would not like to fall in another great economic contraction. Although, we recognize that it is very difficult, perhaps a chimera, but policy makers must learn to manage the economic booms by an efficiently way, because the bust is always near. It is a necessary measure of political economy. In fact, currently people feel that our domestic economy has been change a lot since the last three years.       

The above point of view provides only some lessons for Argentina and, why not, for other emerging economies.

In the first place, we highlight a necessary revision of the current financial regulations. This suggestion takes place in the shortcomings of our financial regulatory institutions. We have many important examples from our history, but we going to remember only important case. In the mid-1970, the Latin America emerging market economies implemented liberalization financial programs. In the beginning of the program, everything seemed to indicate that it was a great program with many benefits, but it was fateful. Many agents had financial gains generated from the arbitrages but, at the same time, the balance sheets became increasingly fragile. Both, private and national accounts suffered the deterioration of their economic assets, and international liabilities had increased faster than these assets. It was essential to determinate the financial behavior. While people were buying US Dollars with great future benefits, our economy was falling down deeply, and the inflation was the main channel that attacked the economy. The accommodative behavior of agents plus weak regulation generated economic framework fragility and permeable to disruptions. We have to mention that the international financial system was different than in the beginning of 2000s. There were high interest rates, and the international financial investors were more skeptical about the region.   

In this context, the Minskyan macroeconomic cycles are presents and are very important to understand the volatility. In effect, the framework is supported by poor economic institutions and several financial problems. Therefore, we believe that the strong and consistent institutions would minimize the role of irrational behavior of agents. As Kiyotaki and Moore presented in their celebrated model (1997), the credit cycle may be change in the next moment, and if we would avoid a great crisis, we will build institutions to regulate the economic cycles, especially the financial dynamics.

We consider that this example has great lessons for us. One is related to our economic conception focusing on the time. We have tended to think that the positive economic dynamics will be there forever. Definitely, it has been a great mistake of us related with the misconception about the human processes, and the benefits in the short run. In fact, during the booms, only few people and researchers suggested that there would be a problem, but our accommodative behavior had more importance. On the other hand, this behavior stays at the bad moments too. It is related with the procyclical lifestyle. It is suggested from the argentine political experience. We have to remember the great crisis on 2001, and the presidential election on 2011. These are two contradictory examples, but these have similar lessons.      

In such a context, since the last two years the economy has several divergence dynamics with focus on the money market. It should lead to a systemic distress such as suddenly depreciation of the exchange rate and the later consequences. Additionally, people have felt less confidence related with specific changes in the economic policy. Clearly, the new action of the Central Bank has contributed to stabilize the money market, but it could affect the economic growth. In fact, it seems that some economic recession is necessary to attack the inflation process.       

Secondly, the behavior of the agents is decisive. Although we think that is almost impossible control the irrational decisions in the markets, it is necessary for a sustainable growth and development that the domestic economy must be less real and financial volatility. Institutions have the most important part of these suggestions. It should be support by a strong legal system with clear rules above the political interest. Additionally, all countries have to manage the level of corruption, and it seems that some our neighbors have tried it, such as Brazil. Argentina has not managed it. Undoubtedly, the negative spillovers from poor institutional arrangements have affected to the social and economic development. In fact, these effects could be limitless. Unless institutional arrangements change, people will bear the political mismanagement. However, nowadays we note that there is not an improvement of the institutions. Politicians are still in the same way, and people have to pay the costs.              

We are likely to conclude that there are two main reasons about these topics. As we have discussed today, political leaders must have done something wrong recently in this way. The suddenly growth of the price of national services is only one more fact about it. Everybody knows that some prices have to increase many years before.

On the other hand, we strongly believe that people have a challenge about their behavior. The accommodative behavior is still there. It seems that after the several economic crises, we have learnt nothing for our improvement, because we focus deeply on the short term benefits. From this respect, we have to recognize too that there have been poor financial institutions, and it generates a potentially more far-reaching and serious disadvantage as well.

Finally, we consider a part of a great book of a brilliant mind such as Douglas C. North called ``Understanding the Process of Economic Change´´ (2005), to provide an excellent conclusion which   had motivated us to write this post:

``…Beyond understanding the past, such knowledge is the key to improving the performance of economies in the present and future. A real understanding of how economies grow unlocks the door to greater human well-being and to a reduction in misery and abject poverty… I have placed institutions at the center of understanding economies because they are the incentive structure of economies. I also have focused on how economies that were composed of institutions that provided incentives for stagnation and decline could persist…´´



References

Friedman, M. y Schwartz, Anna J. (1963), ``A Monetary History of the United States, 1867-1960´´. Princeton University Press, Princeton.

Kiyotaki, N. y J. Moore (1997), ``Credit Cycles´´. American Economic Review. 

Reinhart, C. y Rogoff, K. (2009), ``This Time is different. Eight Centuries of Financial Folly´´, Princeton University Press.  



[1] Friedman and Schwartz (1963) and, many years later, Reinhart and Rogoff (2010); called Great Contraction in reference to the facts and consequences of the crises in US on 1929 and 2008.    

miércoles, 19 de marzo de 2014

Algunos apuntes sobre crisis (Parte IV): ``Una historia de lecciones no aprendidas: el caso de la Convertibilidad argentina´´.


Una nueva entrega de Apuntes sobre Crisis. En este caso, anotaremos algunas cuestiones sobre la crisis del régimen monetario argentino Convertibilidad de fines de 2001. Si bien la presente es un comentario sobre la temática, procedimos a moldear la presentación en base al carácter de las entregas precedentes. Con el objetivo de que sea solo a modo de anotaciones muy breves sobre hechos que pueden extenderse como estilizados en la crisis financieras, cambiarias y económicas, en general, y que claramente pueden ser observados con una perspectiva actual.    

Las entregas anteriores nos han llamado la atención sobre las causas de la generación de las crisis y, al menos desde nuestro punto de vista, sobre las causas de la ocurrencia de fenómenos que guardan gran similitud y que llevan a parecer repeticiones de largo alcance. Este punto nos llama la atención enfáticamente al observar los hechos ocurridos durante los últimos meses en Argentina extendiéndonos también a Venezuela.  

Históricamente nuestro país ha tenido memorables crisis económicas que han sido el resultado de políticas en un principio correctas o bien, medidas que transitaron hacia caminos insostenibles (tal como venimos mencionando, en general, en las entregas anteriores) pero que en sus inicios se las observaba sin alarmas.

En perspectiva histórica, estos eventos fueron de diversa naturaleza: financiera, cambiaria y real; lo cual sirvieron de disparador de diversas consecuencias que se sostuvieron en el transcurso del tiempo e infligieron daños severos al sistema económico y social del país. Tal como lo notamos, a su vez, en los países periféricos de Europa desde 2011.

Desde los inicios de la globalización financiera, los países de América Latina han soportado un contexto poco favorable en materia de financiamiento y comercio. El fenómeno de la internacionalización del capital y la apertura financiera experimentados desde principios de los `80, a nuestro entender, se dieron en un contexto de dudoso acondicionamiento de la estructura productiva del país, es decir y siguiendo a Fanelli y Frenkel (1994), las modificaciones de la estructura macroeconómica indujeron mutaciones estructurales. Cualquiera sea la tipificación de ese o esos desbarajustes, el contexto macroeconómico es per se importante debido a que posee entidad causal suficiente como para condicionar las decisiones individuales de los agentes de todo el complejo económico.  Así, la modificación del perfil productivo durante los últimos diez años del siglo XX, dio origen a un cambio radical en las relaciones económicas domésticas y con el exterior.  

No hay dudas del sesgo de permanencia de la descoordinación de la política económica en los períodos anteriores a los hechos críticos. Estas condiciones llevaban inevitablemente a un escenario desfavorable para los contratos tanto de corto y largo plazo. Sin dudas, el incumplimiento directo e indirecto de obligaciones contractuales es uno de los factores mediante los cuales se infiere un marco institucional deficitario más amplio aún que el de inicio. Una configuración que se retroalimentaría con el paso del tiempo y que se plantea como un hecho estilizado.  


 Marco de la crisis:

Luego de un período de crecimiento de la producción (1991-1994) pero con dificultades debido a la crisis mexicana y su transmisión denominado Efecto Tequila hacia finales de 1994, en 1998 se comenzó a transitar por una senda de desaceleración y posterior recesión económica (Gráfico N° 1). A partir de ese año la Argentina soporto una serie de eventos desafortunados que la trasladaron, junto con las políticas desacertadas, hacia una senda de fuerte inestabilidad. Principalmente, la moneda doméstico comenzó a apreciarse respecto de sus principales socios de comercio (Gráfico N° 2), esto indujo una pérdida de competitividad respecto al comercio con sus consecuencias sobre la cuenta corriente del balance de pagos y el aumento en la restricción de financiamiento externo. A su vez, se produjo una gran reducción en los términos de intercambio. Desde el Gráfico N° 3 podemos observar la dinámica de los precios de los principales productos exportables de la región lo cual es determinante de los términos de intercambio. Exponemos una serie larga en aras de mostrar el comportamiento durante los ´90, y el comienzo del ciclo alcista desde 2005. Adicionalmente, otro hecho notable fue la devaluación del principal socio comercial, Brasil.     


Gráfico N° 1
Variación interanual del nivel del Producto Interno Bruto




Fuente: Dirección Nacional de Cuentas Nacionales, Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.



En ese marco, se sumo la ineficiencia de los planes de estabilización que se gestionaron a lo largo del período con objetivos de reanudar el crecimiento y minimizar las presiones cambiarias. Lamentablemente ninguno de ellos cumplió con sus metas, pues solo dilataron el desenlace. No obstante, sigue siendo sustancialmente aleccionador el recuerdo de los sucesos que precedieron inmediatamente a la crisis del régimen. En este sentido, no podemos olvidar que el contexto económico e institucional tiene un rol importante en todo proceso que desencadena una crisis sino recordemos la reciente crisis financiera y de deuda de los países periféricos de la zona Euro.




Gráfico N° 2
Índice de Tipo de Cambio Real. Base año 2001=100

Fuente: BCRA.
Gráfico N° 3
Índice de los principales commodities de la región. Índice de precios año 2000=100


Fuente: UNCTAD.



Hacia 1998 Argentina tenía una gran tensión política con hechos que llevaban a una fuerte crispación y limitaciones al poder ejecutivo. La renuncia del vicepresidente argumentada por ciertos sectores corruptos del gobierno alimento las tensiones. Adicionalmente, el marco económico era per se otra limitación.

El sistema de tipo de cambio rígido se había transformado en un cepo sobre la gestión de política monetaria. Luego de años en funcionamiento, la economía había perdido competitividad principalmente por a apreciación real del tipo de cambio: precios de los factores altos y poco flexibles, en un contexto donde los socios comerciales habían depreciado sus monedas.

Finalmente, el descalce de deudas privadas era importante. Las hojas de balance de los bancos, principal fuente de financiamiento, estaban caracterizadas por préstamos otorgados en dólares frente ingresos de los deudores en moneda nacional.
 
     

Características y hechos estilizados de la crisis


La combinación de las desventajas del régimen bimonetario que colapsó en 2002 junto con los fenómenos intrínsecos de las crisis de confianza  en los sistemas monetarios, respaldados arduamente en la experiencia latinoamericana de los `80 y observados en las entregas precedentes, generaron un ciclo de contracción económica, salida de capitales y desplome financiero que  proveyó una arquitectura en el sistema de préstamos poco favorable para  las necesidades del despegue posterior.

Este proceso que alimento la incertidumbre de todos los agentes de la economía, puede sentar sus bases en varios hechos estilizados, características precedentes y propias de lo ocurrido en Argentina:


§  Fuerte endeudamiento externo en un contexto de tipo de cambio fijo.

§  Escenario de fuerte desregulación en los mercados de bienes y dinero.

§  Desindustrialización y reprimarización del comercio.

§  El banco central debía mantener la tasa de interés nacional acorde a la internacional, en caso contrario tendrá una fuga o entrada masiva de capitales que terminará en una alteración del tipo de cambio. La política monetaria era ineficaz precedente a la crisis.

§  Incremento de la subocupación y relaciones de informalidad muy sensibles a cualquier shock económico.

§  Hegemonía de la economía financiera sobre la real.

§  Régimen de acumulación impulsado por inversiones extranjeras y el endeudamiento.

§  La pérdida de la competitividad vía ``precios´´ desalentó las inversiones en la cadena de producción transable lo cual restringió la demanda de préstamos.

§  El crecimiento del déficit presupuestario y los problemas de empleo erigieron  incertidumbre.

§  Los efectos desfavorables de la región, principalmente el primer efecto que generó el Tequila y la posterior devaluación del Real, alimentaron la incertidumbre del peso argentino.

§  Estructura de préstamos signada por una fuerte dolarización con empresas que percibían sus ingresos en moneda nacional y actuaban en un contexto de vulnerabilidad económica en esos años.

§  Ante el aumento de la incertidumbre, se produjo una contracción de la cantidad nominal de dinero paralelamente al comienzo de la fuga de capitales.

§  Profundizada la fuga, se aceleró la circulación de títulos provinciales (cuasimonedas) en todo el país.

§  En Diciembre de 2001, el gobierno decide congelar los depósitos denominados en dólares lo cual puso de manifiesto el caos económico y el posterior default total de la deuda.

§  Muchas entidades bancarias ante la iliquidez acudieron a los redescuentos del banco central.

§  Pesificación ``asimétrica``, conversión forzosa de los depósitos en dólares a pesos.  Indexada por la inflación, la cartera pasiva de los bancos se actualizaba por una tasa menor. Esto creo una asimetría que afectó directamente a las entidades que luego fueron compensadas por el fisco.

A estos se agregan las principales características del sistema financiero  de la década de 1990: una etapa de cambios en la cual existió un creciente rol en el sistema de pagos, índices de liquidez y solvencia razonables, exigencias de regulación prudencial y enforcement, ingresos de nuevas entidades y aumento de la participación extranjera lo cual se sostenía que imprimía un rasgo de mayor oferta tanto de intermediación bancaria, ahorro bancario e inversión que suponía un mayor desarrollo en la oferta y demanda de crédito. En términos generales, si se toma el porcentaje del crédito como participación del PIB, el sistema parece haber llegado a su máximo en el año 1998 (23% del PIB) para luego entrar en el camino de contracción y derrumbe en 2001.

El contexto de incertidumbre iniciado hacia finales de la década de 1990 junto con el comienzo de un sendero de contracción del PIB doméstico, desencadenaron un proceso negativo del agregado inversión. Los componentes Construcción y Equipo Durable evidenciaron registros negativos desde el año 1999 (Gráfico N° 4). Esto contribuyó a que el crecimiento de la producción enfrente mayores dificultades ante el intento de estabilizar la economía.

Gráfico N° 4
Inversión Bruta Interna a Precios de 1993
Variaciones porcentuales interanuales.



Fuente: Dirección Nacional de Cuentas Nacionales.

Apoyando la naturaleza procíclica del sistema financiero internacional, los componentes de inversión extranjera del balance de pagos también mostraron un comportamiento similar al que ocurría en la economía doméstica. Los préstamos del Fondo Monetario Internacional y las reservas internacionales se contrajeron a lo que se agregó rebajas en las notas crediticias de la deuda soberana.

 
Mientras que desde la instauración del régimen de Convertibilidad o Caja de Conversión (Willianson, 1995) en Abril de 1991, el sistema monetario y la economía en su conjunto habían logrado superar varios shocks exógenos: el  efecto `` Tequila´´ en 1995, la crisis Asiática en 1997, el default de Rusia en 1998 y la devaluación de la moneda de nuestro principal socio comercial, Brasil en 1999; el impacto consecuente de la crisis política en nuestro país del año 2000 impulsó y potenció la crisis del año posterior. Una vez más hay evidencia de que la dinámica monetaria depende no solo en una dinámica equilibrada de los fundamentales macroeconómicos sino de la confianza de los agentes sobre la misma. Esta causalidad se torna sustancialmente importante al observar los hechos ocurridos desde finales de 2013. 

Desde el lado monetario también se observaron dinámicas contractivas. A lo largo de 2001 las condiciones macroeconómicas y políticas generaron una creciente incertidumbre implementando un papel muy importante en la configuración y explosión de la crisis.

Como en distintas ocasiones, la cadena de pagos y la monetización de la economía se vieron seriamente afectadas. La vigorización en la caída de depósitos fue acompañada por problemas de liquidez en el sistema bancario. El sistema financiero había sobrellevado las condiciones desfavorables mediante los instrumentos disponibles: cancelación de préstamos, liquidación de encajes y asistencia del Banco Central  pero a finales de Noviembre de 2001 el comportamiento de los actores del sistema hizo que la caída de depósitos se profundice aún más y se transforme en sistémica.

Las decisiones que se desprendieron de la dinámica monetaria, llevaron a las autoridades a imponer restricciones transitorias para el retiro de dinero en efectivo de los bancos y para las transferencias al exterior, medida denominada Corralito con sus posteriores extensiones en 2002. Las medidas de política económica alteraron seriamente las reglas de juego agregando claros problemas de coordinación e información asimétrica que se replicaron, atenuando masivamente las expectativas de los agentes de todos los estratos sociales.  

Durante 2001 se produjo un traspaso de  fondos desde los  depósitos a plazo hacia las cajas de ahorro y cuentas corrientes como resultado de la incertidumbre generalizada, es decir, una modificación de carteras hacia horizontes de tiempo más cortos, uno de los hechos estilizados mencionados. Otra de las principales consecuencias y de gran similitud en la historia de nuestro país, fue que los individuos se posicionaron en forma más liquida y pasaron a considerar al dólar billete como principal fuente de atesoramiento de riqueza. A la falta de liquidez y pérdida en la calidad de las carteras de activos bancarios, se le sumo la brutal caída de las reservas internacionales del sistema principalmente durante el mes de Noviembre (U$S 4.170 millones) , respecto a las reservas liquidas del Banco Central, registraron una merma de U$S 3.340 millones a pesar de que a principios de ese mes con fines a preservar la cobertura del sistema monetario, se instó a reformar la exposición de las reservas internacionales y los pasivos monetarios, la cual consistió   en  dejar  de deducir   los importes  de los pases  activos  de  los montos  de pasivos.
   
En efecto, la evolución económica en su conjunto del último bienio 1998-2000, marcó el final del ciclo de crecimiento de los noventa y el comienzo de una progresiva caída en el nivel de actividad, tendencia que luego se profundizaría en el año de la crisis.

Todos estos hechos repercutieron sobre el posterior funcionamiento del sistema bancario doméstico y de la posición argentina en el mercado internacional. Respecto al sistema bancario, las dinámicas y la configuración que se fueron generando en el comportamiento de los agentes hacia el corto y largo plazo las cuales proyectaron las interrelaciones posteriores en todos los mercados aún en una recuperación fenomenal de todos los agregados económicos, incluidos los monetarios.

El costo de una ruptura generalizada de los contratos es bastante obvio, por lo que no vale la pena profundizar en este terreno. Si señalar que ese costo será mayor cuando mayor la cantidad y el monto de esos contratos. Fue evidente que la dolarización de los instrumentos financieros sostuvo limitaciones afectando la situación patrimonial de los agentes con la depreciación real del peso argentino.
  
El desenlace, conocido por todos, se materializó en fuertes protestas sociales de finales de Diciembre de 2001 con sus conocidas medidas y graves consecuencias.


Conclusiones:

Las crisis son eventos particulares pero, en muchos casos, similares. Indudablemente están marcadas por las características particulares de cada nación, las condiciones iniciales de las economías, el contexto internacional y las medidas de política que se gestionan las cuales están influenciadas, a su vez, por las demandas sociales y por  procesos políticos contractuales.

El caso argentino es tristemente aleccionador aunque muchos aspectos del aprendizaje todavía estén bajo el velo del escepticismo. No es posible adoptar un régimen cambiario fijo en el largo plazo sin evitar tener capacidad de endeudamiento en moneda doméstica ni mecanismo que diversifiquen el riesgo doméstico. Eliminar la incertidumbre cambiaria pocos años después de eventos de hiperinflación parecía un desafío cumplido. No obstante, los comportamientos endémicos de la economía no se deshacen en poco tiempo. 

Los daños no solo estuvieron presentes en la dinámica de la economía sino que, como principal consecuencia, socavaron la confianza de los agentes hacia el funcionamiento del sistema económico en general y cambiario en particular. No es casualidad que actualmente el precio del dólar estadounidense sea una de las principales variables de observación de los agentes económicos. En este sentido, estas consecuencias están emergidas en la realidad de varias décadas del último cuarto del siglo XX, comienzos del corriente y en la coyuntura actual.


Finalmente, los hechos descritos nos invitan, con suma cordialidad, a repensarlos en la contemporaneidad no por ser críticos sino por su similitud. 


Bibliografía:

La reseña bibliográfica se presentará en la entrega final.